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Conoce la historia de Andrea Acuña, parte de la primera generación de nuestra escuela

Corrían los primeros años de la década de los 90 cuando Andrea Acuña ingresó a lo que hoy conocemos como Escuela de Ingeniería de Transportes, etapa que recuerda con aprecio, siendo parte de la primera generación de estudiantes y del centro de alumnos de la carrera.

Desde su experiencia, resalta la relación con los profesores, con quienes se tenía llegada directa basada en el respeto y la cooperación. “En algún momento sentí que estaban experimentando con nosotros, pero también lo entiendo como algo que forma parte del proceso formativo”, comenta.

Siendo parte de los primeros estudiantes de la escuela, fue testigo de uno de los principales hitos de crecimiento de la unidad académica, la remodelación en infraestructura. “Se nos pidió la opinión como centro de alumnos, lo que para nosotros demostró un compromiso con el estudiantado. Nos dejaron una especie de oficina y un espacio de estudio y reunión, donde habían mesas y sillas y podíamos compartir como compañeros”.

Con respecto a su vida como profesional, destaca su versatilidad como un sello personal, habiéndose desempeñado en distintas áreas del transporte. “La escuela no tenía especialidades específicas, por lo que tomé mi propia decisión y en un principio escogí el transporte urbano. Constituí una sociedad con otro compañero y comenzamos a trabajar en estudios de impacto vial”, dice.

“Luego nos tocó la crisis asiática, cerca del 2002, y el trabajo independiente comenzó a escasear. Por otro lado, yo tuve algunos problemas personales que me llevaron a buscar un trabajo más estable y me distancié de mi socio, pero la empresa aún él la tiene funcionando él”, indica.

Tras su primera experiencia profesional, llegó la oportunidad de ingresar a trabajar al Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS) de Valparaíso. Allí se desempeñó como supervisora de proyectos productivos. Fue esta experiencia la que la acercó al mundo del emprendimiento y los proyectos personales. “Como tenía el ‘bichito’ de la innovación y los inventos, desarrollé una patente que está registrada en el INAPI”.

Durante los últimos años se ha dedicado a la consultoría de proyectos, trabajando como coordinadora de un proyecto relacionado a la Teletón. “Durante 6 meses, se trabajó con 25 jóvenes discapacitados usuarios de la Teletón, buscando insertarlos laboralmente, tratando de generar en ellos habilidades blandas de comunicaciones, asertividad, resolución de conflictos y ese tipo de cosas”.

Paulo Cantillano

Paulo Cantillano

Mi experiencia en la Escuela de Ingeniería de Transporte de la PUCV fue muy buena durante todos los años que estuve ahí. Siempre me sentí apoyado por los docentes de la institución y eso se agradece. Creo que los egresados de la Escuela somos bien valorados en el campo de la ingeniería de transporte, debido a que tenemos una excelente formación, la que debería potenciarse cada vez más. Actualmente, vivo en Roma, ya que estoy cursando una maestría en esta ciudad.

JOANNA BASTIAS

Joanna Bastías

Pasar por la Escuela fue una buena experiencia. Creo que fuimos afortunados, porque éramos pocos alumnos en un espacio pequeño, lo que hizo que estrecháramos los lazos sociales y nos ayudáramos en el ámbito académico. El sello que entrega la Escuela de Ingeniería de Transporte de la PUCV es formar profesionales únicos, porque se enseña la carrera con una mirada muy amplia, lo que nos da la posibilidad de explorar muchas áreas. Además, nos entregaron valores de liderazgo y compromiso social. Actualmente, trabajo en la Municipalidad de Valparaíso, llevo años especializada en el área de tránsito y con esa experiencia llegué al municipio a ocuparme del área de ingeniería de tránsito.

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Gicela Silva

Cuando decidí estudiar en la Escuela de Ingeniería de Transporte de la PUCV, lo primero que tuve en mente fue estudiar en la Universidad Católica de Valparaíso por los valores y por algunos familiares que me la recomendaron. Me llamó mucho la atención la carrera.. A pesar de ser una de las más nuevas en la Facultad de Ingeniería en esa época, mi experiencia en la Escuela fue muy buena, debido a los conocimientos de los profesores y la seguridad en los contenidos entregados, esto fue lo que más motivó para sacar la carrera en los años correspondientes y ser una de las mejores de la promoción. La Universidad entrega muchos valores, los que han destacado en mi experiencia en el mundo laboral. Según gerentes y compañeros de trabajo con los que he compartido, lo que más destaca es la calidad de persona y profesionales que egresan de la Escuela, lo que se refleja en la capacidad para resolver problemas de manera rápida. Actualmente, trabajo en CISDEF empresa que desarrolla sistemas de ingeniería en el área de defensa.

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José Luis Rebolledo

Mi experiencia como estudiante de la Escuela de Ingeniería de Transporte de la PUCV fue excelente. Si bien es cierto uno pone la mitad de la tarea, creo que los conocimientos y principios aprendidos son vitales para ser un aporte como profesional. En lo personal, como ex alumno,  me agrada ver a colegas que se encuentran en una buena posición, porque claramente el origen estuvo en las salas de la Escuela. Creo que el sello que nos caracteriza es tener la capacidad de cubrir todas las aristas de la rama del transporte, dándonos la posibilidad de desenvolvernos en cualquier rubro con conocimientos sólidos y necesarios para un buen desempeño. Actualmente trabajo en Antofagasta en el Terminal Internacional como Superintendente de Operaciones y Logística.