Roy Lara

“Sin dudas, puedo afirmar que soy privilegiado de haber tenido desde un comienzo las cosas claras al momento de postular y finalizar el proceso de mi formación en mi Escuela de Ingeniería de Transporte PUCV”.

Mi experiencia como estudiante en la Escuela fue tremendamente especial, ya que tuve que adaptarme a una nueva ciudad, y a un nivel de exigencia distinto y por sobre todo conmigo mismo. Muchas veces, por  inseguridad y métodos de estudios no adecuados, sentí que era mejor renunciar. Sin embargo, me sobrepuse a todo ello y pude ver las diferentes realidades que se viven en la escuela, y en toda(s) la(s) universidad(es) [en general], lo que te hace recapacitar, armarte de ánimo adicional y permanecer firme ante todo.

Tuve el privilegio de servir junto con otros compañeros en el Centro de Estudiantes de mi carrera durante dos periodos [2011 y 2012], además de apoyar a la Encargada de Extensión y Difusión de la escuela (actualmente Directora).

Somos una carrera transversal en nuestra área y contamos con muchos colegas desempeñando labores en diferentes rubros y desafíos. Personalmente, mi experiencia laboral siempre estuvo ligada al área de los  servicios portuarios, pero cuando tu experiencia puede vincularse con otros sectores de la economía, siempre tendrás más oportunidades en las que desempeñarte y así  mantener un constante  proceso de aprendizaje. La transversalidad y la capacidad de adaptación son dos de las características inculcadas por la Escuela que destaco.

Roy Lara

Encargado de Comercio Exterior en la Dirección de Logística Internacional de Codelco División Chuquicamata.

Carla Villavicencio

“La visión humana es el sello de la PUCV, mientras que la visión integral de “sistema = equipo” es propia de la Carrera de Ingeniería de Transporte”.

Mi meta (primera de muchas otras) era ser Ingeniero de Transporte y lo logré. Como experiencia puedo decir que el conocimiento que adquirí uno lo comprende y comparte cuando trabaja, ya que el verdadero aprendizaje está en el modo de enfrentar las situaciones complejas y superarlas, y la recompensa está en la satisfacción personal de alcanzar tus metas. Sin metas, no hay motivación.

Por otra parte, conocer gente, compartir con los compañeros, vivir con ellos momentos entretenidos, complicados… descubrir otras realidades, ayudar y ser ayudado, formar vínculos… eso es aprender también y nos ayuda a descubrirnos y formarnos como personas.

El hecho de estudiar en una universidad tradicional con tanto prestigio abre puertas, y el sello fundamental que hoy en día las compañías buscan, además del conocimiento adquirido, son las habilidades blandas desarrolladas y potenciadas por la Universidad tales como; el compañerismo, ser buen líder, capacidad de investigación, trabajo bajo presión, cuestionar situaciones, el efectuar un buen trabajo en equipo y la capacidad de interactuar positivamente con las personas en sus distintos puestos de trabajo, desde operadores hasta la gerencia.

Carla Villavicencio

Ingeniero Analista Junior del Área de Control de Gestión, Gerencia de Administración y Finanzas de Puerto Ventanas S.A.